
El camino hacia la teoría
Darwin recogió los primeros datos para formular su teoría durante el viaje que realizó alrededor del mundo a bordo del Beagle. Pudo observar el comportamiento de especies vivas y estudió huesos de animales que ya no existían. Algunas de las observaciones que influenciaron su manera de pensar incluyeron las siguientes:

Los fósiles de mamíferos que él descubrió en América del Sur se parecían a mamíferos vivos de la misma región. ¿Por qué iba a ocurrir esto si es que cada especie había sido especialmente creada? En esos días casi nadie reconocía la extinción.

Si cada especie había sido creada en un lugar específico, ¿por qué los animales de islas cercanas a regiones continentales se parecían a aquellos de la tierra firme más próxima?

¿Por qué en un grupo de islas había tantas especies que se parecían tanto, pero mostraban pequeñas diferencias de isla en isla? Es como si “una especie hubiera sido tomada y modificada para fines diferentes”, escribió Darwin en su diario.

Los fósiles de mamíferos que él descubrió en América del Sur se parecían a mamíferos vivos de la misma región. ¿Por qué iba a ocurrir esto si es que cada especie había sido especialmente creada? En esos días casi nadie reconocía la extinción.
Obstáculos en el camino
La idea de que todas las especies vivas cambian en un largo proceso de evolución y adaptación al ambiente desde los primeros microorganismos era distinta a lo que se pensaba sobre cómo habían surgido las plantes y animales en la Tierra.
En los tiempos de Darwin (siglo XIX) esta teoría supuso una revolución total contra el pensamiento religioso predominante en aquella época, puesto que al explicar la evolución mediante la selección natural, ya no hacía falta la intervención de Dios. Para muchos, esto suponía aceptar el libre albedrío de las especies, entre ellas los seres humanos. Darwin encontró cierta oposición a su teoría, incluso entre la comunidad científica.

Entre las anotaciones que escribió durante ese viaje y la influencia de pensadores con los que estuvo en contacto, Darwin ya tenía las bases teóricas de su libro El origen de las especies (1859).
Las diferencias hicieron que no se animara a publicar lo que había encontrado hasta veinte años después. Un amigo suyo, Alfred Wallace, había estudiado el tema también y había llegado a conclusiones parecidas. Eso hizo que finalmente se decidiera a mostrar su libro.



